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Durante el siglo XVII el consumo de estos vinos se populariza en las cortes inglesa y francesa, esto se debe al impulso generado por algunas de las familias que habitaban la región. Llegado el año 1660, se produjo el embotellamiento poco antes de terminar la primera fermentación, con el fin de poder conservar mejor sus aromas y como consecuencia de esto se pueden apreciar el surgimiento de las burbujas, sobre todo en los vinos pálidos, de baja graduación. Esta efervescencia preocupo a los productores que lo denominaron “vino del diablo” y “salta-tapones”, por las botellas estalladas y los tapones que saltaban. |